Yaku Pérez: Evo y Correa “se hicieron pasar de izquierdistas, e indigenistas”

Erika Segales.- Yaku Pérez —indigenista, defensor ambiental  y excandidato presidencial de Ecuador— dice que tenía la esperanza de que el expresidente  Evo Morales  sea el referente del Abya Yala, pero que en el camino se «degradó», al igual que el venezolano Hugo Chávez. Asimismo, ve doble moral en Evo, quien impulsó el Tribunal de los Derechos de la Madre Tierra y terminó por afectar el  Tipnis (Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure).

En entrevista con Página Siete, comenta que el gobierno de Rafael Correa lo envió cuatro veces a prisión y expulsó a su esposa de Ecuador. Recuerda que el gobierno de Morales le quitó el pasaporte indígena cuando estuvo en Bolivia y cuestiona que se fracturará al Conamaq (Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu). 

Califica la reelección indefinida como una dictadura y ve que Correa y Morales se asemejan al ser  “extractivistas y patriarcales”. 

 ¿Quién es Yaku Pérez?

Un defensor del agua. Soy abogado de profesión, tengo cuatro posgrados, soy profesor de varias universidades en el Ecuador. Fui prefecto del Azuay, presidente de la Ecuarunari (Ecuador Runakunapak Rikcharimuy) en dos periodos, coordinador general de la CAOI (Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas). Soy un indígena kichwa cañari, chacarero, criador de la tierra.

¿Quiénes son sus referentes políticos?

Mahatma Gandhi, Martin Luther King, Malcolm X, Túpac Amaru, Túpac Katari, Micaela Bastidas, Bartolina Sisa, Manuela León, Dolores Cacuango y muchos líderes y lideresas que nos han  dejado una huella imborrable: las abuelitas y los abuelitos.

 ¿A qué tipo de izquierda pertenece usted?

Yo soy de la izquierda alternativa, ecológica, comunitaria, feminista y holística. La izquierda que respeta los derechos, las libertades. Que se proyecta como la opción de los pobres, de los históricamente excluidos, perseguidos, invisibilizados y criminalizados.

¿Cómo fue la relación entre usted y Rafael Correa? 

Fue una relación colonial. El expresidente Correa me envió a la cárcel cuatro veces por defender el agua. Primero, me descalificó,  diciendo que no era indígena y luego dijo que soy un emponchado ridículo, que soy ‘siqui ñawi’ y que no representó a nadie, que soy un loco.  Él expulsó a Manuela Picq (mi esposa) en el 2015, después que nos mandó al hospital por  una golpiza que sufrimos.

¿Cuáles son las similitudes y diferencias entre Correa y Evo?

Ambos son extractivistas, patriarcales. Entiendo que ambos están salpicados por la corrupción, pero uno está libre y otro está prófugo de la justicia.

Evo Morales sin ser economista dejó una economía en marcha, pero Correa dejó quebrado el país con casi el 50% del PIB (Producto Interno Bruto) de deuda pública.

Ambos se hicieron pasar de izquierdistas,  de ecologistas,  de indigenistas, pero contrariamente ambos persiguieron: uno a la Conaie (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador), la Ecuarunari y el otro a la Conamaq. Uno destruyó el Yasuní;   el otro, el Tipnis. Hay similitudes, pero tienen sus propios estilos.

¿Qué opina de la reelección indefinida? ¿Se puede considerar que es un derecho humano? 

No, el derecho humano a la elección a ser elegido sí es un derecho, pero la reelección indefinida es dictadura. Eso sólo lo practicaban Adolfo Hitler,  Mussolini,  Stalin, Sadam Husein, Augusto Pinochet y  Somoza, entre otros.

¿Cuál es la lectura que tiene del Runasur, una iniciativa con la que  Morales busca unificar a las organizaciones sociales de Ecuador, Bolivia, Venezuela y Argentina? 

Suena bien el término, los hombres, el ser humano del Sur, pero entiendo que Evo Morales está aliado con Jaime Vargas, que es un dirigente totalmente deslegitimado y cuestionado. Nosotros lo apoyamos para la Conaie,  pero nos traicionó y ahí pues “dime con quién andas y te diré quién eres”. 

Me acuerdo cuando ingresé con el pasaporte indígena a Bolivia, cuando era presidente Evo Morales. Él me retiró mi pasaporte y a Manuela Picq, su pasaporte indígena también. De plurinacional no tenía nada el gobierno de Correa ni el de Morales.

Entré con el pasaporte en  2016, fui a un evento internacional, invitado por las organizaciones como presidente del Ecuarunari, a vísperas de entrar a la CAOI, a donde pertenece la Conamaq de Bolivia, la ONIC (Organización Nacional Indígena de Colombia), la  Ecuarunari  de Ecuador y la Conacami (Confederación Nacional de Comunidades del Perú afectadas por la Minería).

Entramos con el pasaporte indígena, me lo sellaron en La Paz y a la vuelta me dijeron que nos estaba buscando la Interpol; entiendo que Correa llamó a Morales y querían detenernos, pero no habían razones, y cuando salimos de La Paz yo tenía que  ir al congreso de la CAOI en Bogotá (Colombia). Fue retirado mi pasaporte, igual  Manuela Picq perdió su pasaporte, nos los retiraron en Migración de La Paz, Bolivia.

El embajador de Bolivia me invitó a un par de almuerzos para conversar cuando yo fui presidente de Ecuarunari, pero yo agradecí y decliné la invitación,   primero porque él iba a estar con Rafael Correa y segundo, porque yo no podía estar reuniéndome con alguien que estaba fracturando a la Conamaq, eso no era coherente con mis hermanos del Kollasuyo.

 En Bolivia caló  el caso del Tipnis. ¿Cómo se vio desde Ecuador que un gobierno como el de Morales buscara construir una carretera por medio de esa reserva? 

Uno de los pilares del derecho internacional público es la libre determinación de los pueblos, que está garantizado en el convenio 169 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo), en la Declaración Americana de los Pueblos Indígenas y otros instrumentos internacionales.

De la libre determinación surgen otros derechos, como el derecho a la consulta previa, al consentimiento previo, y ningún proyecto por más rentable que este sea puede sacrificar la biodiversidad existente y sobre todo el derecho de los pueblos originarios que es el consentimiento previo.

Yo disiento con el expresidente Evo Morales en que se haya iniciado ese proyecto, la destrucción del Tipnis, pese a la resistencia y la oposición de los pueblos originarios que defendían el Tipnis.

Evo fue impulsor del Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza; no obstante, su gobierno fue denunciado en esta instancia por violar los derechos de la Pachamama y de los pueblos indígenas. ¿Qué opina sobre esto?

Es una doble moral, falta de coherencia. Yo presidí el año pasado el Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza y ahí también se presentaron casos de Bolivia, por la explotación de minería metálica y por lo que se viene con la explotación del litio en lugares en donde se va a provocar profundas alteraciones al ecosistema. Si predicamos el cuidado de los derechos de la madre naturaleza, de la Pachamama, hay que también practicar.

¿Cómo percibe a los movimientos indígenas de la región? 

Hay similitudes enormes entre los pueblos originarios de todo el Abya Yala,  desde los Senecas, Yuqueses, Navajos, pasando por los Mayas,  los pueblos de Centroamérica, los pueblos quechuas de Colombia, Perú, Ecuador, Bolivia, los aymaras y los mapuches. Todos los pueblos originarios somos la historia de la violencia, del despojo, del ecocidio, del genocidio, del memoricidio, de los epistemicidios. Es la historia de la tragedia y a su vez los pueblos originarios son la esperanza para salvar el planeta.

Los pueblos indígenas pese a ser tan sólo el 5% de la población mundial cuidamos el 70% de la biodiversidad del planeta. La ironía es gigante: a los que cuidan la vida los maltratan, los persiguen, los criminalizan, los invisibilizan y los encarcelan. El Imperio Romano aprendió que con la fractura tienen garantía para gobernar, por eso decían “divide  y vencerás”. Eso es lo malo,  también hay felipillos desde la conquista, que hasta ahora existen en todas partes, y que a veces por espejitos terminan siendo cooptados por los gobiernos y las corporaciones nacionales e internacionales.

Hay que unificarse, discutir, debatir y para unificarse no se tiene que tener un solo pensamiento, sino ser plurinacional e intercultural. Es respetar la diversidad y respetar los procesos internos de cada organización. No se debe homogeneizar, sino tolerar las formas de cosmovisión, de ver el mundo. Por eso creo que los pueblos originarios y todos los pueblos en general, la mayor riqueza que tienen no es la homogeneidad, la uniformidad, sino la diversidad.

¿Qué sigue ahora, cuáles son los planes de Yaku en la región? 

Seguir en la resistencia pacífica ante toda forma de autoritarismo, de dominación, de sometimiento a la Pachamama. Cuando enfermamos a la tierra, enfermamos a la humanidad. No vivimos de la tierra, vivimos con la tierra. 

La expresión de la Covid es una alerta que se presenta a la humanidad, de que estamos mal y la Covid, lo ha dicho la OMS, es el resultado de la contaminación, la deforestación y las actividades antrópicas. Y si  en vez de tomar en serio esta advertencia miramos al otro lado, o nos quedamos con una pasmosa indiferencia, el calentamiento global terminará tostándonos a la humanidad entera.

El desafío es impulsar el cuidado del planeta, la protección de las fuentes de agua,  el clima y que triunfe la solidaridad, caso contrario triunfará la barbarie y no viviremos para contarlo, ya está el ejemplo de los Mayas. Si  no aprendemos, estamos condenados a la extinción de la especie humana.

En ese marco ¿cómo ve el rol de los gobiernos progresistas de la región?

Yo los veo con preocupación, me entristece. Yo tenía mucha esperanza en Hugo Chávez, en Evo Morales, en qué podían ser la referencia del Abya Yala, de una América libre, emancipada, pero en el camino se fueron degradando.  

Quizás nos hacen  daño esas reelecciones indefinidas y no sé dónde nos mareamos. No nos damos cuenta que el poder es como flor de juventud, que se va tan rápido, se marchita. No nos damos cuenta que somos mortales y que muy pronto seremos tierra, seremos agua, lo único que quedarán son los recuerdos de un gobierno coherente con la historia y de una personalidad de humildad de los gobernantes,  eso marcará un legado, que deberíamos recordar siempre.

¿Hay algo que le une a Bolivia?

Mucho, estuve en Cochabamba, La Paz, Oruro, el  lago Titicaca, en las comunidades campesinas indígenas quechuas y aymaras. 

Es preciosa Bolivia, son una bendición de la Pachamamita esos lugares;  pero también causa mucha tristeza ver como el lago Poopó se secó por la minería, el Cerro Rico de Potosí, saqueado.

Siempre recordaré esa cultura de Tiwanaku,  toda la fuerza de la gente de Bolivia, de la Conamaq, de esas organizaciones y su cosmovisión. Y ojalá algún rato abramos el corazón y seamos esa Abya Yala única, esa América grande que siempre soñamos.

Ojalá los gobiernos cambien y se den cuenta que son tan pasajeros, (en Bolivia) tienen un vicepresidente que tiene bastante -de lo que escuche siguiendo al maestro Mallku (Felipe Quispe)-  de esa cosmovisión, de esa cosmovivencia, de esa filosofía andina, de esa inspiración del biocentrismo de cuidar la vida y los pueblos.

Ojalá eso prime en el gobierno de Luis Arce, que lejos de caer en un despotismo más bien  pueda ser un gobierno pluralista, democrático, ecologista, ecuménico y  feminista. Eso será bien visto no sólo por los bolivianos, sino por toda América Latina y el mundo.

Acá en el levantamiento de 1990 se acuñó una frase linda que dice “nada sólo para los indios”. Algún rato el racismo debe desaparecer, no hay razas en el mundo, hay una sola raza, la raza cósmica y no debe verse división de blancos, indígenas, negros. 

Aquí decimos Shuk shunkulla, shuk maquilla, shuk samaylla, shuk yuyaylla, un solo corazón, una sola mano, un solo  espíritu, un solo pensamiento. Debemos guiarnos por eso y por la sagrada Chacana, la Cruz Andina, la Cruz del Sur, en la que está impregnada la síntesis de la astronomía, de la economía, de la sociología, la sabiduría. Tenemos tantas ciencias técnicas, epistemologías, tanta sabiduría.

Ojalá se empiece a valorar aquello. Hay que siempre soñar por una humanidad libre de prejuicios, libre de racismo,  donde celebremos la diversidad y las diferencias; que estás no nos separen, sino más bien nos potencien y nos fortalezcan.

HOJA DE VIDA

  • Nombre Registrado como  Carlos Ranulfo Pérez, en 2017 se cambió su  nombre a Yaku Sacha, que en quechua  significa “Agua de monte”.
  • Profesión  Abogado, con diplomado en gestión de cuencas hidrográficas, especialidad en Derecho Ambiental y magister en Derecho Penal y Criminología. FUENTE: Pagina Siete.