WWF lan­za una es­tra­te­gia para pro­te­ger al ja­guar en 14 paises de América

El pro­gra­ma pro­mue­ve ac­ti­vi­da­des eco­nó­mi­cas sus­ten­ta­bles, como la agro­fo­res­te­ría, re­fo­res­ta­ción co­mu­ni­ta­ria y tu­ris­mo sos­te­ni­ble en­tre las po­bla­cio­nes hu­ma­nas que co­exis­ten con el fe­lino

NCC, Qui­to, Ecua­dor.- El Fon­do Mun­dial para la Na­tu­ra­le­za (WWF, por sus si­glas en in­glés) anun­ció el lan­za­mien­to de la Es­tra­te­gia de Con­ser­va­ción del Ja­guar 2020-2030; in­te­gra a 14 paí­ses del con­ti­nen­te ame­ri­cano, en­tre los que se in­clu­ye a Bolivia.

En un co­mu­ni­ca­do la or­ga­ni­za­ción mun­dial am­bien­ta­lis­ta pre­ci­sa que la es­tra­te­gia con­tem­pla ac­cio­nes en 15 pai­sa­jes prio­ri­ta­rios en 14 paí­ses, de los 18 ame­ri­ca­nos don­de ha­bi­ta el fe­lino.

El pro­gra­ma pro­mue­ve ac­ti­vi­da­des eco­nó­mi­cas sus­ten­ta­bles, como la agro­fo­res­te­ría, re­fo­res­ta­ción co­mu­ni­ta­ria y tu­ris­mo sos­te­ni­ble en­tre las po­bla­cio­nes hu­ma­nas que co­exis­ten con el fe­lino.

El ob­je­ti­vo es ga­ran­ti­zar la re­cu­pe­ra­ción del ja­guar, que fi­gu­ra en la ca­te­go­ría de es­pe­cie “casi ame­na­za­da” de la Lis­ta Roja de Es­pe­cies Ame­na­za­das de la Unión In­ter­na­cio­nal para la Con­ser­va­ción de la Na­tu­ra­le­za (UICN); mien­tras que en Ecua­dor la es­pe­cie es con­si­de­ra­da “en pe­li­gro” de­bi­do a la pér­di­da de su há­bi­tat y a la ca­ce­ría fur­ti­va, en­tre otras ra­zo­nes.

Se tra­ta de una es­tra­te­gia de diez años, que guía las ac­cio­nes de WWF en fa­vor del fe­lino más gran­de del con­ti­nen­te y las zo­nas don­de ha­bi­ta.

Y en este con­tex­to se pro­mue­ve ga­ran­ti­zar las Uni­da­des de Con­ser­va­ción del Ja­guar (JCU, por sus si­glas en in­glés) que son áreas de prio­ri­dad para la pro­tec­ción de la es­pe­cie.

De los 15 pai­sa­jes que in­te­gran la red y que fue­ron iden­ti­fi­ca­dos por cien­tí­fi­cos a lo lar­go de dos dé­ca­das; sie­te son trans­fron­te­ri­zos y dos se en­cuen­tran en Ecua­dor, como la cuen­ca del Pas­ta­za o el pai­sa­je Napo-Pu­tu­ma­yo-Meta-Ca­que­tá, que co­rres­pon­de a Co­lom­bia, Perú y Ecua­dor, res­pec­ti­va­men­te.

Re­sul­ta­dos es­pe­ra­dos de la es­tra­te­gia

WWF men­cio­na que con la pro­tec­ción del ja­guar se con­ser­va­rán gran­des ex­ten­sio­nes de há­bi­tat y es­ti­ma que el ran­go del fe­lino, es de­cir, el te­rri­to­rio que ha­bi­ta, pro­por­cio­na glo­bal­men­te el 12 % de la cap­tu­ra de CO2, el 10 % de la pro­duc­ción de ma­de­ra y el 9,8 % de la pes­ca co­mer­cial.

“La Es­tra­te­gia de­li­nea las dos me­tas que WWF pla­nea al­can­zar para el año 2030: es­ta­bi­li­zar o in­cre­men­tar las po­bla­cio­nes del ja­guar e in­cre­men­tar o es­ta­bi­li­zar la dis­tri­bu­ción del fe­lino, las po­bla­cio­nes de sus pre­sas y la co­nec­ti­vi­dad de sus há­bi­tats den­tro de los 15 pai­sa­jes prio­ri­ta­rios”, ex­pli­có el di­rec­tor re­gio­nal de WWF en La­ti­noa­mé­ri­ca y el Ca­ri­be, Ro­ber­to Tro­ya.

Se es­ti­ma que en las úl­ti­mas dé­ca­das la es­pe­cie ha per­di­do un 50 % de su dis­tri­bu­ción his­tó­ri­ca de­bi­do a la ex­pan­sión des­me­su­ra­da de la agri­cul­tu­ra y la ga­na­de­ría in­dus­trial, la am­plia­ción ur­ba­na, la de­fo­res­ta­ción por tala ile­gal y pro­yec­tos de in­fra­es­truc­tu­ra.

De acuer­do con la UICN, solo que­dan 64.000 ejem­pla­res en vida sil­ves­tre, el 90 % de ellos en la Ama­zo­nía.

Plan Jaguar 2030
  • Plan Jaguar 2030 fue presentado en la última Conferencia del Convenio sobre Diversidad Biológica realizada en Egipto y busca enfrentar sus amenazas como la reducción del hábitat y la caza ilegal de la especie.
  • El jaguar habita en 18 países de Latinoamérica, desde México a Argentina, pero se considera extinto en Uruguay y El Salvador.

El felino más grande de América Latina, el jaguar (Panthera onca), enfrenta una situación crítica. Su población, que habita aún en 18 países de la región, está desapareciendo principalmente por la reducción de su hábitat, la caza ilegal destinada al comercio de sus colmillos y pieles, y el conflicto con las personas establecidas en lugares cercanos a sus territorios. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), esta especie ya ha desaparecido en El Salvador y Uruguay,  y corre peligro en las otras naciones de la región.

Ante este panorama, catorce países acaban de presentar una propuesta conjunta para salvar al felino Latinoamericano. Se trata del “Plan Jaguar 2030: plan regional para la Conservación del felino más grande del continente y sus ecosistemas”, que se ha convertido en la hoja de ruta para asegurar la supervivencia de esta especie.


La historia en 1 minuto. Video: Mongabay Latam. 

Este plan atacará el problema priorizando cuatro acciones: la conectividad, las acciones que cada país debe tomar para proteger a esta especie y sus ecosistemas, la conservación de los corredores donde habitan los felinos, y la identificación y establecimiento de 30 paisajes prioritarios de conservación con miras al año 2030.

Se calcula que el 85% de la población de jaguares vive en la Amazonía. En esta foto, un jaguar en el Pantanal, en Brasil. Foto: Richard Barrett / WWF-UK

El Plan Jaguar 2030 busca frenar las amenazas para esta especies. Foto: Staffan Widstrand / WWF.El Plan Jaguar 2030 busca frenar las amenazas para esta especies. Foto: Staffan Widstrand / WWF.

Un camino para salvar al jaguar

María José Villanueva, directora de conservación de World Wildlife Fund (WWF) México, señala que las cuatro líneas de trabajo del plan buscan enfocarse en las principales amenazas del felino. La pérdida del hábitat es una de ellas, debido a la gran fragmentación que han sufrido sus territorios en toda Latinoamérica. Villanueva comenta que actualmente el 85 % de los jaguares que habitan en América Latina se encuentran en la Amazonía. En el resto, la reducción de su hábitat a la mitad está ocasionando serios problemas en su conectividad.

Los colmillos de jaguar se comercializan en el mercado asiático de manera ilegal. Existe la creencia de que tiene propiedades curativas y es un símbolo de fuerza y poder. Foto: Ecobol.Los colmillos de jaguar se comercializan en el mercado asiático de manera ilegal. Existe la creencia de que tiene propiedades curativas y es un símbolo de fuerza y poder. Foto: Ecobol.

Otra amenaza que se debe enfrentar es la coexistencia entre el jaguar y los sistemas productivos, sobre todo, el fuerte impacto del sector ganadero y agrícola. “Las personas matan a estos animales por miedo de que se coman sus vacas. Necesitamos sensibilizar a la población”, dice Villanueva.

Pero también está presente la gran amenaza del  comercio ilegal de sus partes como ocurre en Bolivia, Guyana, Belice y Surinam, entre otros países. Un reciente informe de Mongabay Latam expuso cómo actúan las mafias en  Surinam. “El mercado global de tráfico de especies es muy grande y al parecer, los jaguares se venden en los países asiáticos como si fueran tigres. Se tiene que controlar, porque el problema está escalando”.Surinam es uno de los países de América Latina donde se está extendiendo el tráfico de jaguares. Foto: World Animal Protection.Surinam es uno de los países de América Latina donde se está extendiendo el tráfico de jaguares. Foto: World Animal Protection.

Mongabay Latam ha publicado una serie de reportajes sobre el comercio ilegal de colmillos y otras partes del jaguar como sus garras, su piel y sus testículos, con destino al mercado asiático, principalmente a China. Los colmillos son símbolo de estatus, fuerza y poder; mientras que otras  partes del animal se utilizan en la medicina tradicional por sus supuestas propiedades curativas.

John Polisar, coordinador del Programa Jaguar de la Wildlife Conservation Society (WCS), señala que juzgar a los traficantes es un instrumento clave para impedir cualquier crecimiento de esta actividad ilícita que se lucra con la fauna silvestre. “El reciente proceso judicial en Santa Cruz, Bolivia, contra traficantes a quienes se les encontró 192 colmillos de jaguar y otras partes ha sido muy importante. Necesitamos que suceda lo mismo en todos los lugares donde puede ocurrir el comercio ilegal”.

Polisar comenta que esta lucha forma parte de la hoja de ruta del Plan Jaguar 2030 y menciona que WCS está apoyando a varios países para abordar el problema tanto desde la oferta como de la demanda de la cadena comercial. “En este momento, tenemos el conocimiento y las herramientas para lograr la conservación del jaguar y abordar el desafío a escala continental”.Los países que suscribieron el acuerdo son Argentina, Belice, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guyana, Nicaragua, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Surinam y Perú. Bolivia y Honduras estuvieron presentes en la COP 14 pero no han sucrito oficialmente el Plan Jaguar 2030.

Este mapa muestra las áreas y corredores donde habita el jaguar en Latinoamérica. Fuente: ONG Panthera.

Este mapa muestra las áreas y corredores donde habita el jaguar en Latinoamérica. Fuente: ONG Panthera.

Cuestión de conectividad

Uno de los aspectos que los expertos destacan de este plan es la conectividad que debe existir tanto para los territorios en los que habitan los jaguares, como para las estrategias de sostenibilidad de estos ecosistemas.

En el plan se explica que las principales poblaciones de jaguares, denominadas núcleos, están conectadas a través de una serie de corredores biológicos y genéticos que forman en conjunto una sola unidad ecológica a la que se llama Corredor del Jaguar.

Según el plan, la coordinación debe ocurrir en dos niveles distintos, pero complementarios: a nivel regional y a nivel transfronterizo, este último referido a un conjunto más pequeño de países.La conectividad entre los lugares donde habita el jaguar es clave para la supervivencia de la especie. Foto: naturepl.com / Christophe Courteau / WWFLa conectividad entre los lugares donde habita el jaguar es clave para la supervivencia de la especie. Foto: naturepl.com / Christophe Courteau / WWF

Howard Quigley, director ejecutivo de conservación científica de Panthera, señala que la conectividad entre los países es crucial para el funcionamiento del plan y que su avance dependerá de la cooperación entre ellos. Agrega que desde esta organización ya se trabaja en el Corredor del Jaguar sobre un área de seis millones de kilómetros cuadrados en toda la región, que involucra a once de los 18 países en los que se encuentra este animal.

“El jaguar ha sido el símbolo de poder en las culturas de Latinoamérica», dice Quigley, por tanto, es primordial lograr la conexión entre sus hábitats, pero también «conseguir que se establezca un corredor cultural”.

Un ejemplo de la conectividad transfronteriza se presenta entre Perú, Ecuador y Colombia, países que han formado un corredor de protección para este felino en áreas naturales protegidas ubicadas en sus respectivas fronteras.

José Luis Mena, director científico de WWF Perú, comenta que este corredor no es solo para la protección del jaguar sino también para lograr la conectividad de las áreas, asegurar la provisión de servicios ecosistémicos y conservar la biodiversidad única que hay en la zona. “Hemos hecho un trabajo con cámaras trampa para identificar jaguares a nivel individual. Es un proceso largo, pero ya estamos consiguiendo resultados importantes sobre la población que habita este corredor”.El jaguar habita en 18 países de Latinoamérica. Catorce de ellos han firmado el acuerdo para su protección. Foto: Richard Barrett / WWF-UK Foto: Richard Barrett / WWF-UK

El paisaje al que se refiere Mena está formado por el Parque Nacional Natural La Paya, en Colombia; el Parque Nacional Güeppí-Sekime, en Perú; y la Reserva de Producción de Fauna Cuyabeno, en Ecuador.

De acuerdo con el plan, el mejoramiento de la conectividad de las áreas protegidas es clave para asegurar los hábitats de los jaguares. Sin embargo —señala el documento—  en estos lugares también se presentan la caza furtiva, la tala, las incursiones agrícolas y otras amenazas. “Por lo tanto, además de aumentar las áreas protegidas, existe la necesidad de desarrollar capacidades para su gestión y su vigilancia”, se indica en la propuesta.El jaguar ha sido un símbolo de poder en las culturas de América Latina. Foto: Richard Barrett / WWF-UKEl jaguar ha sido un símbolo de poder en las culturas de América Latina. Foto: Richard Barrett / WWF-UK

Los acuerdos a nivel regional reconocen que a la conservación del jaguar y sus hábitats se suman a los esfuerzos para administrar los recursos naturales, fortalecer los medios de vida de la comunidad y contribuir al logro de los objetivos de desarrollo sostenible.

“Necesitamos ver más allá de la especie”, enfatiza Villanueva en relación a una apuesta por integrar la biodiversidad en los proyectos de desarrollo de los países. “Las obras de infraestructura, de carreteras y agropecuarios tienen que considerar a la biodiversidad en la toma de decisiones”, dice la experta

https://youtube.com/watch?v=videoseries%3Flist%3DPLE0MeCHnXYB2uHV4KJ9gWKKTurFuuyIO1
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