Una historia de brujeríos

Por: Homero Carvalho Oliva*

Ayer, fui al banco a pagar cuentas, mientras me atendían, una señora de unos 50 años, bien vestida, con un maquillaje sobrio y un tinte rubio discreto, se acercó al cajero de mi izquierda, le dijo al joven funcionario que quería hacer un retiro de su caja de ahorro en dólares.

Este le pidió su carné de identidad y su certificado de sufragio.

La dama abrió su cartera, buscó y primero le entregó el documento de identidad. Luego miró a todos lados, me miró por encima de los barbijos de ambos, y muy segura de sí misma le advirtió:

– “Le daré el certificado de sufragio, pero seguramente usted ya sabe que ese papelito es cosa del demonio, que está hechizado para que no nos demos cuenta del fraude”.

Yo creí que estaba bromeando y presté atención, la señora sacó una Biblia de su bolso de cuero y siguió:

-“Yo lo tengo en la Biblia para poder neutralizar la brujería y que la palabra de Dios me proteja, mire”.

Le mostró su Biblia y la abrió, efectivamente allí entre medio de las hojas estaba el famoso cartoncito que ha sido vilipendiado en todas las redes sociales.

-“Le sugiero que lo agarre de un costado, que sus dedos no toquen la estrella diabólica del centro porque será maldecido”.

El joven obediente siguió las instrucciones, miró el certificado, la fotografía, el nombre, lo comparó con el carné y se lo devolvió inmediatamente.

La señora, lo agarró con dos dedos, abrió la Biblia y lo guardó allí, luego metió el libro sagrado a su cartera y en su lugar extrajo una botellita.

Yo pensé que era alcohol, pero me volví a equivocar.

– “Deme sus manos”, le ordenó al cajero.

Este muy sumiso, seguramente cansado de atender gente, extendió sus manos y ella le roció el líquido de la botellita:

-“Es agua bendita de la Catedral”, le aclaró mientras ella también bendecía sus manos implorando la bendición de la Virgen María.

La voz de la jovencita que me atendía, me sacó de mi estupor: “¿Desea realizar algo más?”, me preguntó y yo solo atiné a decir: “No, creo que ya lo vi todo, puedo morir en paz”, la chica me miró sin comprender, igual que yo.

  • El autor es escritor
  • Texto tomado de su pagina de Facebook