Países ven a Bolivia como ‘refugio’ de narcos y de corruptos

narcos de Brasil y Perú tienen doble identidad y operan en el oriente boliviano, en inmediaciones del lago Titicaca y en las ciudades de La Paz y El Alto

Santa Cruz.- Bolivia se convirtió en un país refugio de narcotraficantes y acusados de corrupción de países de la región. Capos narcos de Brasil y Perú tienen doble identidad y operan en el oriente boliviano, en inmediaciones del lago Titicaca y las ciudades de La Paz y El Alto. Además, dirigentes y políticos peruanos vinculados a casos de corrupción cruzaron la frontera para esconderse en nuestro país.

“El kilo de pasta lavada te cuesta 850 cocos (dólares) si lo compras en Monzón, en la ‘durmiente’ o en la ‘dos LL’ (lugares de Perú). Pero si te lo llevas a Bolivia puedes venderlo entre 1.600 y 2.000. Con solo 100 kilitos ganas 200.000 (dólares). Claro que sigue siendo negocio ir a Bolivia”, decía en 2015 un sujeto inmerso en el narcotráfico en Perú. Esa conversación consta en un informe de la Dirección Antidrogas (Dirandro) peruana.

El panorama no ha cambiado en seis años. Los narcos peruanos convirtieron Bolivia en su “refugio” y utilizan identidad falsa para transitar en diferentes regiones. La mayoría de los capos se instalaron en el oriente, sobre todo en Beni y Santa Cruz. Hay otros que están en el norte de La Paz, pero también en inmediaciones del lago Titicaca y la ciudad de El Alto.

Según la Dirandro, las mafias del narcotráfico en Perú son dominadas por clanes familiares que surgieron en el Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem). Estos grupos se sienten atraídos por el lucrativo negocio y ampliaron su negocio cruzando la frontera hacia Bolivia. Eso implica que tengan una especie de representantes en suelo nacional.

Uno de los casos es el de Héctor Upiachihua Tenazoa, que tiene 41 años y que era buscado a nivel internacional. Según la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn), el capo estaba oculto desde el 2013 en Bolivia. Lo arrestaron el 8 de septiembre.

Narcos en Bolivia

El informe de la Felcn, que fue cotejado con la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri) de la Policía de Perú, establece que Upiachihua Tenazoa se hacía pasar como un ciudadano uruguayo y que se le hacía seguimiento de las últimas actividades que realizaba en Santa Cruz de la Sierra.

El peruano se refugió en Bolivia durante ocho años. Se cambió la identidad y su fuerte era el manejo de la droga que ingresaba por la localidad binacional de Desaguadero. Poco después de su captura fue deportado. La Policía Boliviana lo entregó a su par peruana en el municipio de Desaguadero, por donde hace ocho años había ingresado de manera ilegal.

“El ciudadano peruano ingresó a Bolivia de manera ilegal por Desaguadero a la ciudad de La Paz y se instaló en el departamento de Santa Cruz, donde conformó una familia y vivía en la zona de la Villa Primero de Mayo”, dice parte del informe de la fuerza antidroga.

El 9 de abril del 2017, la Policía Boliviana atrapó a Mariano Tardelli, alias “Tardelli”, identificado como uno de los líderes del Primer Comando de la Capital (PCC) -la mafia más grande de Brasil- que atracó a un vehículo de la empresa Brinks en Roboré, Santa Cruz, y se llevó Bs 2,5 millones y $us 350.000. El brasileño fue calificado como un “avezado y frío” delincuente por el entonces ministro de Gobierno Carlos Romero.

Tardelli también se refugió en Bolivia y se dedicaba -dijo- a la ganadería. El brasileño vivió nueve años en territorio nacional y en 2017 fue detenido. El año pasado fue expulsado a su país. La Policía Boliviana lo entregó en la frontera.

Según reportes de Dirandro, al menos 12 capos peruanos se instalaron en Beni y Santa Cruz con el fin de recibir la cocaína producida en el Vraem. Ellos serían Clever Bernardo Ambrosio, alias “Chila”; Reyna Gozme La Fuente, alias “Reyna”; Werlinton Sánchez García, alias “Negro Fabio”; Clodoaldo Figueroa Saume, alias “Tío Vago”; Luis Lagos Lizarbe, alias “Salvador”; los hermanos Richard, Juan y Hernán Flores Villar; Ántero Pascacio Candelario, alias “Barros”, y Edbar Ruiz Pérez, alias “Manguera”. Este informe es de la gestión 2019.

El viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Jaime Mamani, negó la presencia de carteles de narcotráfico en Bolivia y admitió que existen emisarios de organizaciones que se dedican a organizar el traspaso de la droga que llega de Perú y que posteriormente es trasladada rumbo a Brasil. La autoridad ratificó que Bolivia es un país de tránsito.

La oposición ve que Bolivia se convirtió en “refugio” de vinculados al narcotráfico y corrupción. El diputado Marcelo Pedrazas, de Comunidad Ciudadana (CC), consideró que narcos de Perú y Brasil “caminan por su casa” en suelo boliviano y cuestionó que la Policía Boliviana al tener coordinación con sus pares de la región no da con los “peces gordos”.

“Es un secreto a voces que, lamentablemente, nuestro país se convirtió en un refugio de delincuentes. Huyen de sus países y vienen a hacer sus fechorías acá. Me pregunto. ¿La Policía Boliviana coordina con las otras policías para dar con narcos que están dañando nuestro país?”, cuestionó el diputado Pedrazas.

En un último reportaje del periodista Marcelo Godoy, publicado por el diario brasileño O Estado de Sao Paulo señala que Bolivia se convirtió en una especie de santuario del Narcosur, el cartel de droga del PCC. Otros medios del vecino país publicaron que en Santa Cruz de la Sierra radican altos jefes del PCC.

Al respecto, el viceministro Mamani anunció que demandará al diario O Estado por la publicación. “Estamos a la espera de información oficial del Estado brasileño. Como Estado boliviano asumiremos acciones legales en contra del periódico ‘O Estado’ de Sao Paulo por difundir información falsa que atenta contra la dignidad de todo un país y busca desprestigiar nuestras instituciones”, afirmó Mamani.

Samuel Montaño es experto en temas de seguridad. El analista consideró que existen diversos mecanismos de coordinación entre fuerzas policiales y militares que tiene como fin intercambiar información de inteligencia. Además, dijo que es necesario implementar el sistema de radares para acabar con el puente aéreo que trae la droga de Perú. “Pero de nada servirá contar con radares si no se tiene una escuadra de aviones para interceptar los vuelos ilegales que sean detectados por los aparatos”, afirmó.

Los Dinámicos del Centro es un grupo de políticos y dirigentes peruanos vinculados al gobierno de Pedro Castillo que están acusados de corrupción. Son cinco sus miembros y ellos escaparon de su país. Informes de inteligencia de la policía peruana dicen que los acusados están en Bolivia.

“Una vez más nos muestran como el refugio o el paraíso de gente cuestionada o buscada por la justicia de sus países”, afirmó el diputado Alejandro Reyes (CC).

En el MAS, el diputado Juanito Angulo pidió a la Policía realizar trabajos de inteligencia para dar con los extranjeros. FUNTE: Ivan Alejandro Paredes, El Deber