Los votantes cruceños tendrán la última palabra

Cuestión de Ideas. Por Walter Guevara Anaya

Santa Cruz se está convirtiendo en el motor económico y demográfico del país. Es legítimo que aspire a un liderazgo que exceda los límites departamentales. No lo conseguirá mientras sus actores más influyentes no demuestren que están comprometidos con el interés nacional.

Camacho se ha convertido en el cacique o caudillo local por excelencia. Además de apelar al sentimiento regional, dice que hará lo posible por obliterar al MAS. Apaciguar, interceder, mediar son malas palabras en su vocabulario. La estrecha visión electoral de Camacho puede poner en riesgo la aceptación de un sano liderazgo cruceño en el resto del país.

Muy lejos de representar una nueva política, Camacho sigue la tradición de dividir el país entre buenos y malos. Los que son malos para Luis Fernando son los buenos de Evo y viceversa. Son dos populistas que comparten una misma estrategia. Uno es joven y el otro viejo, pero los dos generan apoyo por igual, explotando diferencias regionales y étnicas. Los dos atizan lo que nos separa y desechan lo que nos une.

La razón más importante para no desperdiciar nuestro voto es evitar que Arce Catacora sea elegido Presidente. No basta con eso. Incluso si pierde la presidencia, el MAS puede obtener en la primera vuelta una mayoría de representantes en el Senado y en Diputados.

Con esa mayoría el MAS puede entrabar la gestión del próximo gobierno, tal como lo está haciendo ahora. Por estas dos razones debemos concentrar nuestro voto de primera vuelta en un solo candidato. Nuestro voto debe ser por el que garantice una segunda vuelta. También por el que evite que el MAS tenga una mayoría así sea de un solo voto en la Asamblea.

El próximo Presidente necesitará el apoyo mayoritario de la Asamblea para gobernar o al menos durar cinco años. Ese apoyo solo se podrá obtener mediante alianzas entre dos de tres diferentes bancadas: la de Camacho, la de Mesa y, aunque no nos guste, la del MAS. Habrá que ver si estos actores son capaces de descartar los pactos de pillos y de armar alianzas limpias.

Para imponer su propia forma de autocracia Evo Morales denunció los acuerdos del sistema político al que condenó como “partidocracia.” La lección que nos dejó ese sistema es que no puede haber una democracia legítima sin acuerdos entre los principales actores políticos pero que esos acuerdos no deben basarse en tratos sucios que deslegitiman la democracia.

Ignorando esta lección básica, el candidato Camacho denuncia al candidato Mesa de “negociar y pactar con el MAS.” Su campaña pinta a Mesa de anti cruceño. No reconoce que si Mesa gana la Presidencia, el destacado profesional cruceño David Añez Pedraza será Presidente de la Asamblea. Y si Mesa es Presidente, Camacho se podría aliar con el MAS. Ya veremos por qué.

Como historiador y periodista Carlos Mesa sabe que Evo y sus estrategas se disponen a lanzar sus embobados simpatizantes a las calles armándolos con piedras, palos y tal vez hasta con fusiles y granadas. Todo para oponerse a un gobierno de Mesa y si fuera posible tumbarlo.

Al mismo tiempo Carlos Mesa sabe que no se puede gobernar el país sin sentarse en una mesa de negociaciones con nuevos y distintos representantes de ese tercio de los electores pobres que vota en rebaño por el MAS.

Mesa sabe además que en caso de ser Presidente tiene que reconocer y apoyar el liderazgo creciente de Santa Cruz. Como candidato se tiene que cuidar de las denuncias de que se opone a los legítimos intereses regionales o de que está confabulando con el MAS. Tiene que evitar que los unos y los otros lo ataquen por lo bajo en busca de votos poco informados.

El principal problema que deberá resolver un Presidente Mesa es la reincorporación a la democracia representativa de las bases que el MAS ha fanatizado en contra de este sistema de gobierno. Por supuesto no será Evo ni su cúpula quienes regresen a las reglas de la convivencia democrática. Fácil decirlo, pero hay que separar esas bases de la cúpula que las esclaviza.

El próximo gobierno debe tener la capacidad de desmamar a los sectores de base del MAS del morbo de víctimas furiosas y violentas alimentado en ellos por Evo y sus embusteros. Poco a poco y con mucha habilidad el Presidente Mesa tiene que reconducir a las bases del MAS para que defiendan de manera pacífica y ordenada sus ideales e intereses en democracia.

Los sectores cupulares del MAS han anunciado que van a desconocer un resultado electoral desfavorable. Conminarán a sus bases a que se vuelquen a bloquear calles y caminos. Santa Cruz debe ser el bastión desde el cual se defienda la paz y la democracia. Es lo que hizo en noviembre del año pasado, en buena parte gracias a la valiente actuación de Camacho.

Un Presidente Mesa tiene que ser capaz de captar la energía de Santa Cruz para hacer frente común contra los embates de la cúpula del MAS y sus ingenuos seguidores. Tampoco esto será fácil. Evo aterró a muchos empresarios cruceños con sus crímenes del Hotel Las Américas. Poco después los compró con la frase “métanse plata al bolsillo pero no se metan en política.” Le hicieron caso.

Es comprensible que algunos empresarios cruceños añoren que su socio de largos años, el ex Ministro de Economía del MAS Luis Arce Catacora, sea elegido Presidente. Pueden lograrlo si el voto cruceño se vuelca por Camacho en la primera vuelta y le regala la Presidencia al MAS. La mayoría de las encuestas indica que esto es perfectamente posible.

Son los votantes cruceños de a pie, así se llamen con mucho orgullo collas o cambas, los que deben darnos una lección de unidad y democracia votando por Carlos Mesa. Eso aunque no sea su candidato ideal. Si quieren asegurarse que el MAS no vuelva más, no les queda otra que repetir junto a la distinguida economista Amparo Ballivián: “Es Mesa no MAS.”